¿Tengo que instalar algo?
No, y no hay nada que instalar ni aunque quisieras. Kliwe es una página web: la abres, entras y marcas. Eso vale igual en una computadora y en un teléfono — la misma página en el navegador del teléfono, con el mismo saldo. Lo único que pide alguna vez es permiso para usar el micrófono, una sola vez, lo mismo que pide cualquier videollamada.
¿Necesito un número de teléfono propio?
No. No hace falta SIM, ni plan móvil, ni número de ningún tipo para llamar — un correo y un saldo son todo el requisito. Funciona en un teléfono sin SIM y en una computadora que nunca tuvo una. Un número propio solo entra en juego si quieres que te puedan devolver la llamada, y eso es opcional.
¿Qué va a ver la persona a la que llamo?
Por defecto, un número de Kliwe que funciona. También puedes comprobar tu propio móvil — lo llamamos una vez y escribes el código — y entonces ven el número que ya tienen guardado con tu nombre, lo que cambia enormemente las probabilidades de que contesten. Comprobarlo es gratis. O puedes alquilar un número local del país al que llamas, para que les entre como una llamada local.
¿Me pueden llamar a mí?
Solo si alquilas un número, que cuesta $2.50 al mes y sale de tu saldo, no de una tarjeta. No hay suscripción ni nada que cancelar: si el saldo se acaba, el número se libera y ahí termina el asunto. Sin número alquilado, Kliwe solo marca hacia afuera, lo que también significa que ningún desconocido puede localizarte por aquí.
¿Mi saldo caduca?
No. No hay fecha de caducidad, ni reloj de noventa días, ni comisión por inactividad. El dinero que pones en Kliwe se queda en Kliwe hasta que lo gastes, y si decides que prefieres recuperarlo, escríbenos y te devolvemos lo que no hayas usado.
¿Se cobra por minuto o por segundo?
Por segundo, desde el primero. Una llamada de veinte segundos cuesta veinte segundos, no un minuto. No hay coste de establecimiento ni duración mínima, lo que juntos significan que una llamada que suena y nadie contesta cuesta exactamente cero. El cobro empieza en el momento en que alguien descuelga, y el recibo del final enseña los segundos que contó.
¿Y si la llamada no entra?
No se te cobra. Que comunique, que el número haya cambiado, que una centralita se canse de sonar — nada de eso cuesta, porque el contador solo arranca cuando una persona contesta.
¿Puedo llamar a emergencias?
No. Kliwe no puede llegar al 112, al 911, al 123 ni a ningún número nacional de emergencia, y no deberías contar con ello bajo ninguna circunstancia. No tenemos forma de saber dónde estás físicamente, y un servicio de emergencia necesita eso antes que nada. Ten siempre disponible una línea móvil, un fijo o una SIM local para emergencias. Esto está dicho en la portada, en el pie de todas las páginas y aquí, porque es la única limitación que podría importar en el peor momento posible.
¿Puedo enviar o recibir mensajes de texto?
No. Kliwe es solo voz, y eso incluye los números alquilados. Si buscas un número que reciba códigos de verificación de un banco, de una tienda o de una web, esto no lo hace. Preferimos decírtelo aquí y perder el registro que cobrarte y que te enteres después.
¿En qué se diferencia de llamar con mi plan de teléfono?
En dos cosas. Ves el precio por minuto antes de que la llamada salga, en vez de en una factura semanas después, y pagas por segundos en vez de por minutos redondeados. Y no hay nada que firmar ni nada mensual: pones un saldo, las llamadas salen de ahí, y lo que sobra se queda.
¿Funciona con el wifi de un hotel o de un café?
Casi siempre. Una llamada necesita unos 100 kbps en cada sentido, menos que escuchar música y mucho menos que ver un vídeo. Lo que sí da problemas es una pantalla de acceso al wifi que todavía no has aceptado, o una red de oficina que bloquea los puertos que usa la voz — las dos cosas se notan en unos segundos, y ninguna te cuesta dinero, porque una llamada que no entra no se cobra.
¿Qué guardan de mis llamadas?
El registro de la llamada: el número marcado, cuándo, cuánto duró y cuánto costó. Eso es lo que exige la facturación y lo que la ley exige a cualquiera que curse tráfico de voz. Nunca grabamos el audio — no se pide, no se descarga y no se guarda, así que no hay archivo de tu voz que se pueda filtrar o entregar. Puedes activar transcripciones escritas de tus propias llamadas, que son texto y se borran en un plazo indicado; está apagado hasta que lo enciendas, y el precio está delante del interruptor. Puedes ver tu historial, exportarlo y borrar lo que no estemos obligados a conservar.
¿Quién me cobra realmente en la tarjeta?
Stripe. Los datos de la tarjeta se escriben de su lado y no llegan a nuestros servidores. En tu extracto aparece Kliwe — te vendemos el saldo nosotros, no un revendedor — y conviene saberlo de antemano para que una línea desconocida en el banco no parezca un fraude.
¿Lo puedo usar desde cualquier país?
Sí, y dónde estés tú no cambia lo que pagas: solo lo cambia el número al que llamas. Una llamada a Bogotá cuesta lo mismo desde Madrid, desde Miami o desde un tren en medio. Lo único que conviene revisar es la ley local: unos pocos países restringen las llamadas por internet, y eso es una norma sobre dónde estás parado, no algo que podamos activar nosotros.